sábado, 7 de septiembre de 2019

LA PATRIA DESTEÑIDA DE LAS IZADAS DE BANDERA



Colombia, ese país hermoso dominado por unas élites que no valoran los logros de la Modernidad y que ven con desprecio los componentes de la Democracia; ese país hermoso a merced de esos sectores que utilizan la distracción de la guerra para camuflar sus prácticas; utilizan la muerte del prójimo para distraer al prójimo al que manipulan con el odio, el desprecio y otras sandeces, mientras se roban los impuestos que bien invertidos, mejorarían su calidad de vida. 

Esa es la razón por la cual estos sectores detestan la educación; porque un pueblo educado se daría cuenta de que lo que se invierte en la guerra (repitamos cifras conservadoras: 8 billones de pesos al año), sirve para distraer a una población amaestrada, mientras le roban 50 billones de pesos al año. Entonces la expresión: "Plomo es lo que hay" es un síntoma de un fanatismo analfabeta (como todo fanatismo), o bien, la fórmula que utiliza el ladrón para distraer a sus víctimas en potencia. 

Por un lado Maestros amenazados, asesinados, estigmatizados, y por el otro, profesores extraviados en sus tediosas labores porque no han entendido que la Escuela tiene una función social concreta que consiste en enseñar a pensar, a leer, a cuestionar... Y ahí vamos... Por eso refresca el Maestro de Escuela (siguiendo la visión de Fernando González), alejado del simulador universitario y del docente empleado, adormilado o inundado en la formatitis aguda que le ha quitado espacio (o se volvió pretexto) para eludir  una educación humana guiada desde el poder de la palabra. Y eso es lo que es Álvaro Neil, un Maestro en todo el sentido de la palabra, un sabio que opone el asombro crítico a los discursos del odio. 

Invitados a una de las clases del Maestro... el requisito es desarmarse y dejarse guiar por sus palabras...

                                                                                                              MFP



LA PATRIA DESTEÑIDA DE LAS IZADAS DE BANDERA

Por Álvaro Neil Franco Zambrano

Y si se dice esclavos habrá quien crea
que después de cantarlo todos seremos libres.

María Mercedes Carranza

Para Antonio Caro

Obra del Maestro Antonio Caro.

Siempre me he preguntado: ¿Por qué “el ritual” de las izadas de bandera fortalece por medio de símbolos como la bandera, el escudo y el himno nacional; el amor por la denominada, con orgullo, patria? Patria que, según el poeta mexicano Homero Aridjis, representa el “país del padre/ conquistador de lenguas, /hímenes y templos”; todo lo contrario de la  Matria, que para el vate  en mención tiene que ver con “tierra de la madre violada/ y la Naturaleza saqueada.”, ¿Será que con poner la bandera de Colombia a la altura de las nubes, recuperamos los recursos naturales que hemos perdido a causa de la economía extractiva?, ¿El brillo y la serenidad de las aguas que alimentan nuestros páramos: el principal oro que aún nos queda?, ¿Es la forma más loable para que los nicaragüenses  nos devuelvan el mar Caribe que nos arrebataron?, ¿Para qué nuestros ríos se recuperen de las montañas de basura que los convirtieron en cloacas inmundas, o resuciten y vuelvan a correr a la manera de Lázaro, por sus cauces reverdecidos gracias al canto de los pájaros? Cauces desviados tristemente, debido a la explotación carbonífera. ¿Será que uniformados, haciendo filas y guardando silencio, logramos proteger nuestros cóndores de la extinción que les niega la libertad donde sueñan sus almas?

A este respecto,  el poeta Harold Alvarado Tenorio nos aconseja: “No pierdas el tiempo buscando la patria/ (…) La patria es el habla que heredaste/ y las pobres historias que conserva/ Tu abuela, en el zaguán, ciega ya la memoria, /Meciendo los años de sufrimiento y desdichas/”. Historias pobres porque son referidas a gente pobre, cuya voz no tiene lugar en ningún libro. Pobres porque no tienen en cuenta a las clases menos favorecidas que habitan en la periferia de todo. ¿Qué fue de esas historias que nos contaron nuestros ancestros sobre la violencia?, ¿se destinaron al olvido, para apagar el fuego de verdades que hubieran sembrado en nuestros corazones las semillas de la libertad y la justicia? Continúa Alvarado Tenorio: “Tu patria serán los libros que des a la tierra/ y la felicidad que depares al lector./ No pierdas el tiempo buscando la patria,/ la llevas contigo./ Con ella morirás sin haberla pisado”. Tal vez porque estamos muy lejos  de construir un lugar donde la vida tenga algún valor, donde se enseñe a amar la lectura, donde se pueda pensar diferente para enriquecer el universo de las ideas, donde la experiencia individual contribuya a defender el entorno donde crecimos y echamos raíces, ya lo dijo Héctor Roja Herazo: “Yo no soy de un pueblo, yo soy de un patio”. “Mi patria es la tierra blanda y pegajosa donde nací/ y el viento que sopla en Maceió./ Son los cangrejos que corren en la lama de los manglares/ los locos que bailan al atardecer en el hospital junto al mar,/ y el cielo curvo por las constelaciones/ Mi patria es la mano del mendigo en la mañana radiante” (Lêdo Ivo); pero no los uniformes que pretender homogeneizar el pensamiento, porque “ si todos piensan lo mismo es porque ninguno está pensando”. No el hombre masa  que va para donde van los demás, sin preguntarse nada. No las filas firmes como estatuas a punto de desmayarse por el exceso de “ideas” anacrónicas. ¡Qué lejos estamos del “Viaje a pie”, donde el filósofo de Otraparte: Fernando González fortaleció su cuerpo y alumbró sus mejores ideas, mientras recorría con bordones y morrales los pueblos del valle de Aburrá, y respiraba el perfume de los yarumos blancos: “En cada época de su vida el individuo tiene tres o cuatro ideas o sentimientos que constituyen su clima espiritual. De ellos, de esos tres o cuatro sentimientos o ideas, provienen sus obras durante esa época”. ¿Cuál obra, idea o sentimiento genuinos, que puedan cambiar los rumbos de nuestro país, han surgido de una izada de bandera? ¡Qué nostalgia del bosque y la laguna de Walden, donde Thoreau hizo su propia casa, su pan sin levadura, al tiempo que miraba y escuchaba la que tal vez fue su única patria: el paso de las  nubes: “ Y así es como conocemos sólo unos pocos hombres, y una gran cantidad de chaquetas y calzones”. En la película china Camino a casa, los niños y el maestro van sonrientes, corriendo, saltando y cantando, para que florezcan los árboles y dancen los trigales: “Cuando llega la primavera todo reverdece/ la brisa vuelve a los árboles/ se ve cómo los pájaros vuelan en el cielo”. Es  María Mercedes Carranza, quien nos dice en su conocido poema sobre La patria  “Esta casa de espesas paredes coloniales/ y un patio de azaleas muy decimonónico/ hace varios siglos que se viene abajo/(…) En esta casa todos estamos enterrados vivos”.
 
Obra del Maestro Antonio Caro


¿Por qué tantos centauros y cíclopes, y tan pocos delfines rosados y osos de anteojos en el himno nacional, pero sobretodo en la vida del segundo país más biodiverso del mundo? Además, de ninguna manera, esta es la tierra de Cristóbal Colón, y ¿Por qué seguimos hablando de libertad y de independencia en un país que no respeta la vida animal y vegetal, y mucho menos la  humana? ¿Cómo ser independientes cuando estamos invadidos desde la década de 1970 por las multinacionales? Recordemos la insigne bandera de Colombia pintada en su franja roja por el maestro Antonio Caro, con el logotipo de Coca Cola, o el nombre de Colombia que el mismo maestro pinta en una cajetilla de Marlboro, o la bandera con fondo negro iluminada por el oro triste de la minería, que nos deja sin agua. ¿Por qué ni una sola mata de maíz, ni en el escudo, ni en la bandera, ni en el himno nacional?
 
Obra del Maestro Antonio Caro (Enviada por Álvaro Franco)
¿Por qué tanto rey y tan pocos campesinos, tan poco Wayúu, Ika o Iku, U wa, Baris, en la vida y en el himno nacional? ¿Tanto Bolívar y tan poca Antonia Santos, Policarpa Salavarrieta y Manuelita Sáenz, en la celebración del Bicentenario? ¿Qué es lo que se celebra? ¿Una historia hegemónica que en la era de la educación inclusiva; excluye a las comunidades indígenas (en vía de extinción), a nuestros campesinos y a los pueblos afrodescendientes del proyecto de nación?  ¿Por qué tan poca izada de bandera, tan pocas filas (con excepción de las filas para pagarles esta vida y la otra al Icetex), tan pocos uniformes, en las universidades? ¿No se supone que el bachillerato debe preparar a los estudiantes para la Universidad? ¿Por qué tantas manos atrás, como pidiendo permiso para todo, si así no se va ni se debe ir por la vida? Si se le puede llamar vida a esta colonización y empeño del alma, del cuerpo, del espíritu, de la imaginación y las ideas por sacar adelante proyectos. De acuerdo con Henry David Thoreau, cuando dice: “¿Cómo podrían aprender mejor a vivir sino  probando resueltamente el experimento de la vida? Creo que ello ejercitaría la mente tanto como las matemáticas. Si yo quisiera que un muchacho supiera algo de arte y ciencia, por ejemplo, no seguiría el proceder común, que consiste en enviarlo con un profesor, donde todo se profesa y practica menos el arte de vivir; (…)¡Para mi asombro, al dejar el college me enteré de que había estudiado navegación! ¿No habría sabido más si me hubieran dado tan sólo una vuelta por el puerto?”   ¿Por qué seguimos rindiéndole homenaje a un país que ya no es? ¿Luego la educación no debe estar atenta a los cambios y problemáticas socio - culturales y naturales de una nación?  ¿Con el propósito de darles solución y  vislumbrar un futuro mejor para las nuevas generaciones? ¿Dónde dejamos entonces esta realidad cambiante que todos los días nos asalta los sueños? “Nos hemos convertido en víctimas del tiempo, miramos el pasado con aflicción y queja. Es demasiado tarde para cambiar, pensamos. Pues no. Como individuos, como hombres, nunca es demasiado tarde para cambiar”, dice Henry Miller, ese espíritu libre que practicó durante toda su vida la sabiduría del corazón.
 
Obra del Maestro Antonio Caro
Así como el maestro Eduardo Galeano propone un nuevo mandamiento: “Amarás a la Naturaleza de la que formas parte”. Si de banderas se trata, sugiero agregar el color verde a nuestra bandera, como símbolo de la protección y el cuidado que debemos tener con nuestros árboles (la mayoría en vía de extinción): Clavellinos, Anacos, Galapos, Arrayanes, Ceibas, Encenillos, Ocobos y Payos que me conocieron la infancia; Chiminangos, Caracolíes, Espinos –Gallineros, Higuerones, Carboneros y Guayacanes que me presentaron los amigos. “El país donde el verde es de todos los colores”, dijo –hace ya mucho tiempo- nuestro poeta mayor Aurelio Arturo; pero no encarnamos, ni sentimos, ni escuchamos, ni leímos el poder de este verso. Tampoco leímos, ni sentimos, ni escuchamos, ni un carajo; pero sí se quemaron los libros, pero no las ideas del enorme e interplanetario Ray Bradbury: “Un árbol puede ser tantas cosas: color, sombra, fruta, paraíso de los niños, universo aéreo de escalas y columpios, fuente de alimento y placer. Todo eso era un árbol. Pero los árboles son, ante todo, una fuente de aire puro, y un suave murmullo que adormece dulcemente a los hombres en sus lechos de nieve…”. Sugiero también menos izada de bandera y más lectura crítica, más construcción del alma por medio de la piel del poema y el arte, más campañas de reforestación;  hace unos días les pregunté a mis estudiantes: ¿Cuál es tu árbol preferido? Y me di cuenta que los muchachos no conocen los árboles de su entorno, y eso que por el sendero de la Universidad siempre permanece  encendido el árbol Chicalá; más campañas de descontaminación de los ríos,  que en vez de  llamarlos, por ejemplo, río Chulo, recuperemos su nombre precolombino: Farfacá de pictogramas que debemos aprender a leer, para conocer nuestros orígenes, para no ser como lo señaló el gigante Gómez Jattin: “hombres de río con el alma negada”, “Poeta/ A la naturaleza hay que ir/ A contemplarla/ A defenderla”, uno defiende lo que ama. Es el amor por lo que somos lo que hay que sembrar en el corazón de la educación colombiana; más construcción de la esperanza, por medio de una educación que esté a la altura de la imaginación y los sueños de los niños y los jóvenes: vientos de cambio que no nos pueden seguir esperando. “Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba”, nos enseñó Jaime Sabines. A continuación algo de lo poco bueno que se encuentra en Facebook: “Ni las armas os dieron independencia, ni las leyes libertad. ¿Qué tal si intentamos con educación”.
 
Obra del MAestro Antonio Caro
Referencias:
Alvarado Tenorio, Harold (2012). De los gozos del cuerpo. Manizales: Universidad de Caldas.
Arturo, Aurelio (2008). Morada al sur y otros poemas. Sevilla: Sibila Fundación BBVA.
Aridjis, Homero (2011). Mirándola dormir y otros poemas. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.
Bradbury, Ray (2001). Crónicas marcianas. La Habana: Instituto Cubano del Libro.
Carranza, María Mercedes (2010). Poesía completa. Sevilla, España: Sibila Fundación BBVA.
Gómez Jattin, Raúl (1995). Poesía 1980-1989. Bogotá: Norma.
González, Fernando (2010). Viaje a pie. Medellín: Fondo Editorial Universidad EAFIT. Corporación Otraparte.
Ivo, Ledo (2012). Estación final. Antología de poemas 1940- 2011. Ibagué: Caza de Libros.
Rojas Herazo, Héctor (2013). Obra poética 1938-1995. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo.
Sabines, Jaime (1998). Recuento de poemas 1950-1993. México, D. F.: Joaquín Mortiz.
Thoreau, Henry David (1990). Walden. Río de la Plata: Editorial Cábala.
 

   


viernes, 23 de agosto de 2019

EXPEDICIÓN BOTÁNICA: FORO EDUCATIVO MUNICIPAL 2019


En la línea Mujer y Bicentenario presentamos un proyecto que desde hace tres años venimos desarrollando en la IE QUEBEC, y que conjuga ciencia, entorno y proyecto de vida. Un homenaje a José Celestino Mutis, símbolo de la resistencia del futuro a través de la riqueza biótica de nuestro país, y un homenaje a las científicas del mañana. Agradecemos a Diego Vásquez y a Anselmo Segura, vecinos de QUEBEC y escuderos de lo que hacemos en el colegio.

SIMAQ es el Semillero de Investigación Marco Antonio Quijano Rico, científico y empresario boyacense, quien analizó el suelo lunar traído por el Apolo 11 en 1969. Se trabaja desde las asignaturas de ciencias naturales y ciencias sociales y es respaldado por las áreas de educación física y de inglés.

Con el proyecto quisimos reflexionar sobre el Bicentenario llevándolo a otros límites e hicimos de Mutis y su expedición una estrategia para rebasar los afanes conmemorativos.




jueves, 8 de agosto de 2019

¿QUÉ CELEBRAMOS?



¿QUÉ  CELEBRAMOS?

Por Hernán Buitrago García 

Profesor ciencias sociales 

Guillermo León Valencia


Fotografía tomada el día de la visita de la Vicepresidenta al Pantano de Vargas
No pudimos subir al Monumento Proyecto Mnemósine


¿QUÉ  CELEBRAMOS?

Hernán Buitrago García 

Profesor ciencias sociales 
Guillermo León Valencia

Por el año 1989 nuestro gran nobel García Márquez publicó “El General En su Laberinto”, obra que en su momento y a pesar de la lluvia de críticas provenientes de los  eminentes  académicos de la historia, ya por fechas o por lugares o en fin por situaciones más de forma que de fondo, quisieron demeritar su valor literario.

Lo único cierto es que para su momento el éxito de García Márquez  fue desmitificar el mito, es decir, presentar a Bolívar como un hombre normal y corriente que responde a un momento histórico, social y económico de los países latinoamericanos.

Creímos entonces por algún instante que  desmitificando a  los  héroes,  “las fiestas patrias” fueran  un espacio de reflexión de crítica y autocritica que nos llevara a tomar determinaciones  de cambio con justicia social.  

Hoy queremos  “celebrar el bicentenario de la independencia“ ¿de qué o de quien? Indudablemente en el proceso independentista las élites criollas lograron obtener una gran participación en la construcción ideológica y la elaboración política de idearios de soberanía y autonomía de los pueblos;  pero solo ellos?  NO, seguramente hubiesen fracasado en el intento, necesitaron de las clases populares de hombres y mujeres: negros mestizos e indígenas, todos aunando esfuerzos sacrificando sus vidas, como siempre utilizando  a  los marginados lograron el objetivo de la independencia.

Ahora bien, mientras las élites criollas o como las llamara Jorge Eliécer Gaitán “la oligarquía Colombiana”, mostraban su descontento y su indignación por la explotación de los españoles desde su llegada, los grupos menos favorecidos que siempre han sido mayoría, mostraron su inconformidad ante esa oligarquía por su exclusión en todas las necesidades básicas que dignifican al ser humano.

Hoy 200 años después y a pesar de las grandes luchas sociales de las clases marginadas, la situación no ha cambiado: una camarilla liberal y conservadora camuflada en nuevos movimientos y partidos siguen siendo los responsables de las grandes injusticias, por ejemplo, ocupamos el séptimo lugar en el mundo entre los países  más inequitativos, y el segundo entre los países vecinos.  La injusticia, la miseria,  la pobreza y la falta de una buena salud y educación, como motores del verdadero cambio, han sido temas olvidados por esa oligarquía, y por consiguiente, ajenos a la gran mayoría del pueblo Colombiano.

Como si fuera poco y para cerrar este capítulo, tenemos un gobierno que en lugar de buscar puntos de encuentro nos quieren devolver a la violencia politiquera de los años cincuenta. Entonces… ¿qué celebramos?

  

martes, 30 de julio de 2019

LLAMADOS DE LA MEMORIA



Desde hace muchos años llevamos bordeando la importancia de crear espacios que permitan la reflexión sobre los procesos históricos de la ciudad que parecieran mantenerse al margen de políticas dirigidas a resguardar la memoria sobre la que se edifican tejidos de identidad. Venir de Tunja y ver con impotencia que el centro histórico de la ciudad fue desmantelado y que apenas sobreviven el Árbol de la Plaza de los Libertadores y la Catedral, mientras los bancos y negocios se apoderaron de lo que hace décadas debió ser un bello centro histórico, nos dejó perplejos. Esto es curioso si se tiene en cuenta que la Cultura en la ciudad es manejada por artistas que han logrado establecer pactos sobre manejo de recursos y espacios de participación olvidando el poder de su visión social enfocada a amparar y proteger el patrimonio histórico. Decidieron apoyar la creación de un espacio artificial enfocado al turismo y la memoria se extinguió de los alrededores de la Plaza Central. 


Es por estas razones que emociona el trabajo que se ha hecho sobre la memoria de la ciudad; sobre esa Duitama que se mantiene en los recuerdos y en los relatos de sus habitantes. Paula Amaya como escudera de la Biblioteca Pública Zenón Solano Ricaurte; Martha Patricia Araque, ilustre periodista, Jorge Ruiz, nuestro bibliotecario, acompañados por los Quijotes Ángela Reyes -Artista plástica- , y Alonso Gabrielli -músico-, y muchas más personas como equipo técnico y de apoyo, lograron sintetizar esa nostalgia que emerge cuando se reflexiona sobre la memoria y sus lecciones. Felicitaciones y agradecimientos a todos ellos y a quienes cuentan cómo era esa ciudad, y quienes proponen que se haga un alto para pensar en la ciudad que se quiere proyectar al futuro, ojala sabia a la hora de pensar su pasado.




Compartimos un texto en la voz de Darío Rodríguez que sintetiza su visión de la ciudad, unas imágenes tomadas por Martha Patricia Araque, Jorge Ruiz, Diego Vásquez y Paula Amaya, y el corto documental que presentaron en la Semana Bolivariana en la Biblioteca Municipal Zenón Solano Ricaurte. Y pasen la voz a ver convencemos a alguien más de que comparta con este equipo de trabajo sus imágenes y sus historias...

MFP


Texto y voz de Darío Rodríguez





Paula Amaya
Así recordamos a Duitama en el Bicentenario 

lunes, 15 de julio de 2019

EXPEDICIÓN BOTÁNICA QUEBEC


Expedición Botánica QUEBEC 11. Estudiantes con sus Bitácoras

Pocos saben que el 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Es una de esas fechas entre tantas que pasan desapercibidas y que sirven como pretexto para hacer una reflexión que se perderá en la cotidianidad y el tedio que produce la Escuela, cada vez más alejada de una realidad que exige procesos educativos que impacten promoviendo desarrollo, cuidando el medio ambiente y dignificando a todos los habitantes de un país acostumbrado a hacerle culto al asesino y al corrupto. Se calcula que apenas el 30% del total de científicos son mujeres, a nivel mundial, y son un porcentaje menor las que ingresan a las universidades con el propósito de dedicar su vida a la investigación científica. la cifra es escandalosa, apenas un 7% se imaginan como científicas en el futuro. Colombia no es la excepción; obstáculos, prejuicios, estereotipos y un precario escenario educativo en el que se ha relegado lo fundamental, no han permitido realizar un debate serio sobre el tema, lo que ha propiciado que apenas el 38% de las mujeres se dediquen a la investigación científica. 


Este tipo de situaciones ha servido para que desde las aulas se piense en la ciencia como una opción para fortalecer procesos y crear retos pedagógicos que permitan motivar a las estudiantes y los estudiantes; estimular la creación y el asombro desde parámetros de investigación científica y el estudio de los contextos de las comunidades. 

Por estas razones, en la IE QUEBEC, desde el 2016 se creó el Semillero de Investigación Marco Antonio Quijano (SIMAQ) desde las áreas de ciencias sociales y ciencias naturales con el propósito de desarrollar competencias científicas y ciudadanas, acercarse a lo que ahora se denomina trabajo colaborativo, y por sobre todo intentar solucionar uno de los principales problemas que tiene nuestra Institución, y es la ausencia de Laboratorios. Uno de los resultados para mostrar hasta el momento es que por primera vez en casi una década, nuestro colegio participó en la Muestra de ciencia y tecnología organizada por la UPTC y por la SEM en el 2018, en la Cámara de Comercio de la ciudad, y el proceso será compartido con la comunidad en el Foro Municipal como una forma de relacionar la situación de la mujer desde el Bicentenario, mientras las estudiantes lideran procesos científicos desde el entorno. Presentamos una muestra de la Expedición Botánica Quebec. Y gracias por compartir. 



miércoles, 10 de julio de 2019

PEDAGOGÍA DE LA MEMORIA




Ya desde el 2017 Wilman Jiménez, docente de sociales egresado de la UPTC, nos había asombrado con un artículo que escribió desde Güicán de la Sierra, en el que nos relataba el vuelo de un cóndor mientras desarrollaban actividades por la paz. (En el siguiente enlace pueden leer ese artículo http://quebecmnemosine.blogspot.com/2017/10/revuelo-andino.html ). En ese entonces señalábamos que de llegar a un colegio de Duitama, el profe Wilman aportaría a una necesaria reflexión y resignificación sobre los procesos que deben liderar los docentes de ciencias sociales en los planteles educativos de la denominada ciudad cívica del departamento. En franca lid, ganándose un concurso, llegó al Colegio José Miguel Silva Plazas y de inmediato se puso manos a la obra; se sumó a los llamados de Mnemósine y ha participado en las dos últimas jornadas por la paz y en la conmemoración del 9 de abril del Día nacional de la memoria y de las víctimas del conflicto armado interno, y este año comenzó a implementar el Museo en el colegio... Aquí nos comparte sus impresiones. Extendemos una felicitación a la Rectora, Coordinador,  Estudiantes y Docentes que se sumaron a la iniciativa, así como al profe Wilman por su liderazgo... porque la paz se hace desde el territorio y no desde el escritorio. Así se edifica una comunidad estudiantil que pueda marcar una diferencia en medio de tanta indiferencia y tanto horror. Pasen la voz a ver si esto llega a los brillantes alumnos de ese colegio, y a ver si más profes se suman a esta cruzada por la memoria,por la paz y por la dignidad de las víctimas. 

                                                   MFP


Fotografía del profesor Juan Carlos Salamanca


PEDAGOGÍA DE LA MEMORIA

Por Wilman Rodolfo Jiménez Corredor
Docente de Ciencias Sociales
Instituto Técnico José Miguel Silva Plazas




Historieta realizada por los estudiantes sobre la masacre de La Rochela.


Es la segunda ocasión en la que el Instituto Técnico José Miguel Silva Plazas participa en la conmemoración del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas, sumándose a la Instalación del Museo vivo de la memoria histórica. Para este evento los estudiantes del grado 1102 socializaron el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) "Hasta encontrarlos", sobre la desaparición forzada. Allí conversaron con los transeúntes y con estudiantes de las otras instituciones que se sumaron. Al final se propusieron replicar en nuestra institución el Museo de la Memoria.

Desde el mismo diez de abril se iniciaron los preparativos involucrando a los dos cursos del grado 11. Se definieron las temáticas, se organizaron los equipos de trabajo, se fijó una fecha tentativa, y en fin, se distribuyeron responsabilidades… y claro y por supuesto, no faltaba que el profesor empezara a complicar la vida con sus parámetros y definición de tiempos para el desarrollo de la actividad. Ya con la experiencia de los muchachos en la Plaza de los Libertadores, se entendía su “fresco profe, que salimos con algo…”.

Uno de los grados definió como eje temático para su socialización, la violencia en Boyacá, mientras que el otro se propuso indagar e investigar sobre las masacres documentadas por el CNMH.

Con las responsabilidades definidas y las tareas asignadas, se inició el proceso de aprehensión de esa realidad vivida, o debería decirse, sufrida, por muchos colombianos en lugares tan distantes y tan alejados, que resultan desconocidos e ignorados no solo por el Estado sino por una sociedad indiferente e insensible.

Es duro concluir que no solo es determinante la ausencia del Estado, sino que duele la falta de solidaridad y la negación de procesos de alteridad mínimos. En verdad lastima no reconocernos en el otro y desconcierta cómo los colombianos en un buen porcentaje no comprenden que al omitir el dolor de otro ser humano, se prescinde el dolor de toda la humanidad. Estas problemáticas le presentan a la educación unos retos que parten del sufrimiento del prójimo, exigiendo que se creen fuertes lazos de afecto y de denuncia para que el indiferente al menos se fije en la realidad de la que se esconde.

Y ese, precisamente, es el objetivo principal del Museo de la Memoria. Sensibilizar sobre tantas atrocidades infringidas a seres humildes, silenciosos y trabajadores, además de permitir a los estudiantes hacer una lectura en contexto que les permita desarrollar un pensamiento crítico y cimentar las bases de una ciudadanía propositiva, cuestionadora, innovadora y renovada.


Fotografía del profesor docente Juan Carlos Salamanca

Cincuenta y cuatro días de preparativos, asesorías, lecturas, informes, angustias y afanes, bastaron para que llegara el cuatro de Junio. Doce grupos estaban dispuestos. Carteleras, afiches, historietas, presentaciones, resúmenes tipo memo fichas, fueron el anuncio de la jornada. Toda esta ambientación ocupó las instalaciones de nuestra institución para compartir ese saber aprehendido sobre el conflicto interno en el país.

Una formación general para dar las indicaciones necesarias y detallar el recorrido por el Museo de la Memoria, sirvieron como apertura a esta inédita jornada. El auditorio lo integraron los restantes cursos de bachillerato. Los expositores entre ansiosos y nerviosos, esperaban el primer grupo en visitarlos.

A las siete y treinta inició el recorrido, que permitió cada quince minutos conocer una faceta de las distintas expresiones de la violencia en la República de Colombia. Allí este país y sus masacres: El páramo de La Sarna, Bojayá, El Salado, Masacres olvidadas, El Tigre, San Carlos, La Rochela, Trujillo; las atrocidades del paramilitarismo, la guerrilla y las fuerzas del Estado; también se hizo referencia a la desaparición forzada en Boyacá.

Los distintos grupos que sirvieron de auditorios muy atentos y dispuestos, escucharon las socializaciones de sus compañeros de grado once. Como nunca antes hubo silencio, respeto, tranquilidad y armonía. Quizá porque lo que se requería conocer exigía total atención, tal vez porque la denuncia de aquello que viven miles de colombianos, necesitaba de la voz de los jóvenes, esa voz más vital, más fuerte, más potente, más sonora que la de aquellos que propician las tragedias.

Cerca de las once de la mañana el propósito se estaba alcanzando. Y así se confirmó en los comentarios positivos, apropiados y pertinentes de todos los docentes que afirmaban el éxito de la jornada, no solo por lo novedoso de la actividad sino por el entusiasmo y el optimismo con el que los expositores presentaron sus resultados; también se exaltó a los visitantes y su compromiso.

Esta aproximación a nuestra realidad señala el sendero para implementar esta propuesta pedagógica que involucra activamente a los estudiantes, los motiva a la lectura, a la indagación y consolida habilidades, aptitudes y destrezas indispensables en la construcción de un pensamiento crítico.




Socialización sobre la masacre de El Salado.


martes, 2 de julio de 2019

Un tinto con Milcíades Arevalo



Es un gusto escuchar al maestro Milcíades Arevalo; es uno de esos duros que nutren las raíces de la literatura en Colombia. Quienes han soñado en este país con ser escritores seguramente tienen algún número de la revista Puesto de Combate en su memoria. Su fe en el poder de la palabra y en la literatura para resignificar lo real, es contagiosa. Sus historias sobre el poeta Raúl Gómez Jattin, o sus recuerdos del Capitán que traficaba poemas de puerto en puerto hacen parte del anecdotario etílico poético de los bares en los que surge la gran literatura. Cuántos lectores tiene que agradecerle estos más de 45 años sus esfuerzos por depurar el lenguaje. Hace unos meses nos regaló estas palabras... y pasen la voz a ver si alguien le comunica este diminuto homenaje.
MFP