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TERTULIA DE ROSITA

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  Hace unos día ha culminado el XXVI Festival de Poesía de Cali... Y en el aire el aroma de la palabra que enaltece la dignidad y la belleza, y entre la poesía y la gente maravillosa, y entre ese poema de Guadalupe y la poesía de la poeta boliviana Vilma Tapia Anaya, esa Cali mágica y genial a la orilla de ríos milenarios... Conclusión, Cali es Cali y lo demás es poema... Otro día hablaremos de esos otros poemas secretos que recorren la ciudad, o hablaremos del río Pichindé, o de la Leonera, o de San Antonio, o de las gatas del gato, o de Hugo y sus secuaces de playa baja... Mientras, los invito a recorrer esa otra ciudad desde la sombra a través de la palabra de uno de los poetas caleños que sirven de mensajeros del asombro... Pasen y lean y si después de leer quieren tertuliar, nos vemos donde Rosita. Gracias al poeta Jorge Eliécer Ordóñez por permitir publicar su misiva en nuestro blog... y saludos a Rosita, desde esta montaña en la que alguna vez estuvo el mar...  ...

ESA MINA LLEVABA MI NOMBRE

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  Se calcula que en Colombia hay cerca de 12673 víctimas de minas antipersona. Se trata de una tragedia que continúa y que confina a poblaciones enteras, condenándolas al hambre y al terror. Lo cierto es que de esa dolorosa cifra, más de 7603 víctimas, han sido integrantes de las fuerzas militares, y más de 1267 víctimas han sido niños y adolescentes. En ocasiones, al fondo de esta tragedia, que hace parte de tragedias mayores, se alcanza a vislumbrar la importancia de la paz... En este informe se pueden leer historias de militares que sobrevivieron y que guerrean a pesar de la mutilación que dejó la guerra en sus cuerpos que sirvieron como campos de batalla. Pasen y humanícense un poco a través del dolor del prójimo.  Durante el primer periodo nos acercamos al informe del Centro Nacional de Memoria Histórica sobre la masacre de El Salado. En este periodo vamos a abordar el libro Esa mina llevaba mi nombre. En la masacre de El Salado, las víctimas eran campesinos habitantes de...

POEMAS DE TANIA ESPITIA

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  Alguna vez sostuvimos un duelo con Tania Espitia, un duelo poético. Se trataba de una de esas lecciones que nos daba la madrina, la enorme poeta Diana Daza; ella buscaba a dos poetas y los ponía a batirse en un duelo en el que los poetas se lanzaban poemas y versos y sentencias y silencios, frente a un público expectante y asombrado ante un acto tan extraño en un país en el que la muerte es el pan nuestro de cada día, y en el que precisamente por eso, la muerte ha perdido el honor que debería tener... porque eso es Colombia, estimado público presente, un país de masacres y de asesinos sin honor. "Ni mujeres, ni niños", habría dicho León en esa fábula de Luc Besson. Y la noche pasó; propuse un pulso, al comienzo, en una de esas mesas de la biblioteca, pero la madrina se puso seria y tenía que ser un duelo... Al final me encantó el tono de la poesía de Tania, esa sobriedad honesta y carente de artilugios... Alcancé a transcribir estos poemas, antes de que alguien me pidiera e...

EL ARTE DE TITULAR

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  EL ARTE DE TITULAR     Por JORGE ELIÉCER ORDÓÑEZ MUÑOZ   Jorge Eliécer Ordóñez. Fotografía de Eleazar Plaza.   El libro que ha dado varias vueltas, que ha soportado una buena dosis de gaveta, que ha sido compartido con el par de lectores de cabecera que aún nos quedan, por fin está listo para su publicación. Resta un mínimo y máximo detalle a la vez: ¿Cómo bautizarlo? Toda creatura y criatura merecen un nombre, ese sello distintivo que le imprime su perfil. Tarea dispendiosa porque se busca la originalidad, la audacia sin caer en el disparate, cierta música, cierto ritmo interior, cierto duende que lo haga grato a los ojos y al oído, porque las palabras se ven en el silencio y se escuchan en la urdimbre de las letras. Signo y silencio. Símbolo y música. Hay un diálogo entre todos los sentidos cada vez que leemos, escuchamos, palpamos, degustamos e incorporamos a la piel un título certero. Una vez la falleba, es decir el título de un libro, entreabre ...

EL PUEBLO QUE SOBREVIVIÓ A UNA MASACRE AMENIZADA CON GAITAS

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  Fotografía del Maestro Alberto Salcedo Ramos con Wikdi... (Protagonista de otra crónica) 1.  Recuerdo a Brayan, a Rosita, a Laura... imagino que había más estudiantes que vivían aquí en la vereda, y quienes tendrán que disculparme esta vejez que se abre paso. Salían del colegio, llegaban a la casa y se mentalizaban sobre el reto que les esperaba esas tardes. Como no había ni celulares o internet, pero estaban convencidos del trabajo que hacemos en este proyecto, pues se iban encontrando al frente de las casas, y comenzaban el camino de descenso a la ciudad. Poco más de una hora de camino, aproximadamente, a buen paso; y luego más de una hora de camino, subiendo. Allá en la biblioteca pública municipal Zenón Solano Ricaurte, les prestaban los libros, y si no estaba lloviendo, comenzaban el retorno. Nunca les escuché una queja. Tampoco los que leían en el celular, a veces destartalado, a veces con el poco internet (esas imágenes de tener que treparse en algún lado para ver si ...