POEMAS DE TANIA ESPITIA
Alguna vez sostuvimos un duelo con Tania Espitia, un duelo poético. Se trataba de una de esas lecciones que nos daba la madrina, la enorme poeta Diana Daza; ella buscaba a dos poetas y los ponía a batirse en un duelo en el que los poetas se lanzaban poemas y versos y sentencias y silencios, frente a un público expectante y asombrado ante un acto tan extraño en un país en el que la muerte es el pan nuestro de cada día, y en el que precisamente por eso, la muerte ha perdido el honor que debería tener... porque eso es Colombia, estimado público presente, un país de masacres y de asesinos sin honor. "Ni mujeres, ni niños", habría dicho León en esa fábula de Luc Besson. Y la noche pasó; propuse un pulso, al comienzo, en una de esas mesas de la biblioteca, pero la madrina se puso seria y tenía que ser un duelo... Al final me encantó el tono de la poesía de Tania, esa sobriedad honesta y carente de artilugios... Alcancé a transcribir estos poemas, antes de que alguien me pidiera el libro prestado... imagino que algún día volverá ese librito, sino, espero que le caiga la justicia poética con todo el peso de la ley a esa persona que lo tenga... Mientras, para celebrar el Día del Idioma, les comparto algunos de los poemas del libro... y abracen a alguien en este día, porque en el Idioma también está el silencio que abriga y a través de nosotros respira la palabra. Feliz día y pasen la voz, a lo mejor esta poética le sirva a algún lector desprevenido. Ahí nos vemos...
Ah y posdata... Pasen al canal y vean la entrevista que le hicimos a Tania en la Ciudad Sumergida, y el recital de Carlos Merchán y de Kevin Villacís... También celebramos con esos documentos nuestro día.
Poemas de Tania Espitia.
Libro Transformaciones (2009)
*
Entre la montaña
de basura
Sobresale una mano
Que se mueve
BONDAD
Mi alma amaneció
lleva de bondad,
recorreré la
ciudad entera
buscando a los
perros callejeros
para ofrecerles un
pan
llenito de veneno
y acabar con sus
vicisitudes para siempre.
PALIATIVO
El único remedio
que me queda
cuando noto que
los trenes ya se fueron
es hacerme la loca
y creer que
volverán.
LEMA
Ésta cárcel devora
nuestros sueños
aunque diga
edificar futuro
IV
Gota de agua
que aún en la
tormenta
se resiste a caer.
UN ASUNTO DE ENTRAÑAS
Las entrañas se
revuelven con sólo ver errores de ortografía y peatones atravesados, escuchar
vallenatos, señoritas estúpidas, hombres idiotas, soportar mediocridades,
oportunismos y perezas con disfraz de dignidad. Por eso es mejor no salir a la
calle. Ni abrir el correo. Ni contestar el teléfono. Ni abrir la puerta.
UNA SOLUCIÓN
Para que mejoraran
las cosas sería pertinente hacer una masacre de todas las vecinas chismosas que
sólo sirven para pararse en las puertas de sus cuchitriles a mirar qué cara
hacen los demás y cuchichear como ratas, rezar cosas que ni siquiera ellas
entienden, y hacer expresión de estar oliendo a mierda cuando saludan.
FASTIDIO
El fastidio de
tener que soportar un vallenato no es solamente el maldito ruido, sino también
la sensación de estar metido entre una buseta con el consiguiente revolcón de
tripas, el olor a perfume de silla mezclado con orines viajeros, el calor
asfixiante, los sacudones, y la impresión de que todas las personas son
malditos choferes.


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