domingo, 31 de julio de 2016

PLEBISCITO POR LA PAZ

MNEMÓSINE QUEBEC
PLEBISCITO POR LA PAZ[1]


La paz no es que resuelva los problemas
sino que los hace visibles
Diana Uribe

Lo más importante que está pasando en América Latina
es la tentativa de construir la paz en Colombia

José “Pepe” Mujica
 (Expresidente de Uruguay)

1.      Palabras liminares:

Desde nuestra bella y humilde Escuelita llamada Quebrada de Becerras (Quebec) ubicada en el área rural de Duitama, les proponemos un reto. Ojala llegue a oídos receptivos que sepan asumirlo, y que encuentren la manera de taladrar la rutina o la indiferencia o la pereza, y encauzar la importancia del Saber que debe formar a los ciudadanos del mañana. 

Somos conscientes de que en términos legales el concepto de ciudadanía se ejerce cuando se cumplen los 18 años de edad; sin embargo se tiene que aceptar que si bien la ciudadanía es producto de un saber que se ejerce desde esa edad, se origina en los procesos educativos y culturales que el niño recibe en su núcleo familiar y que deben ser potenciados en la Escuela.

La Escuela es un espacio de construcción de sentido en el que los niños se forman como seres autónomos en un escenario político que lo valora como ser humano y como futuro ciudadano; es un escenario que le señala al estudiante una función primordial, que consiste en defender los valores democráticos en los que puede realizarse como individuo. Ahora, en un país en guerra, es lógico que la Escuela se asuma como un espacio de reflexión sobre el conflicto, en el que se proponen ejercicios didácticos y pedagógicos en torno a lo que significa valorar la vida y los DDHH.

Por estas y otras razones, en el Centro educativo Quebrada de Becerras (Quebec), de la ciudad de Duitama, se ha elaborado un proyecto transversal que busca que la Escuela reflexione sobre las causas y los efectos del conflicto armado interno en Colombia. Una de las primeras actividades de nuestro proyecto es la realización de un plebiscito por la paz, que en nuestra institución se desarrollará en el marco de las elecciones en las que se elegirá a los representantes de nuestro Gobierno Escolar, pero que en otros planteles podría realizarse en el mes de marzo.

En la coyuntura actual (diálogos de paz), llegar a dimensionar el potencial de esta sencilla actividad, podría permitir una reflexión sobre lo que significa la paz en los entornos familiares y escolares de nuestros estudiantes. Y si a esto le sumamos la tesis de que el cambio se hace poco a poco, a lo mejor podamos -poco a poco- lograr cuestionar el afán de guerra y de muerte que ya se ha naturalizado en millones de colombianos que ven la paz como un espejismo demasiado superfluo frente a las primitivas posibilidades de la guerra que le permiten a los violentos lucrarse de los numerosos negocios de la muerte. 
Nuestra Escuela quiere compartir con las demás Escuelas y Colegios de Duitama, Boyacá y el país, esta sencilla iniciativa. En el marco de la elección del Gobierno Escolar proponemos realizar nuestro plebiscito por la paz. Se trata de un ejercicio didáctico y pedagógico que se propone como ejemplo para el resto de la sociedad. La escuela no sirve de nada si no intentamos llevar el saber a la calle; esa ha sido una de las conclusiones de nuestro proyecto Mnemosine (la Diosa de la memoria), que ha buscado diseñar y desarrollar actividades que le permitan a los estudiantes asumir autonomía luego de procesos de elucubración de sentido sobre lo que significa educarse en un país con tantos problemas como el nuestro, pero a la vez un país con un futuro con mucho potencial si logra sobrevivir al presente.

Hacemos un llamado a la Ministra de Educación y demás funcionarios del Ministerio, Gobernadores, Alcaldes, Concejales, Funcionarios de las Secretarías de Educación, Directivos, Rectores, Directores, Coordinadores, Maestros, Padres de familia, Estudiantes, Bibliotecarios, Periodistas, etc., para que propongan esta iniciativa en los planteles educativos, lideren el proceso y lo lleven a cabo según las alternativas que presente cada establecimiento escolar.

Les ofrecemos esa idea y a cambio, les pedimos que nos envíen un par de evidencias de estos procesos: una fotografía y un texto anexo (un par de párrafos)  en los que nos cuenten las actividades realizadas, las analicen y nos cuenten los respectivos resultados. Esta información la utilizaremos para elaborar un artículo y presentarlo a la comunidad educativa. El correo es losabajofirmantes@gmail.com   

Desde nuestra humilde Escuela, ubicada en el área rural de Duitama, les proponemos este reto. Ojala llegue a oídos receptivos que sepan asumirlo, y que encuentren la manera de taladrar la rutina o la pereza o la indiferencia, y encauzar la importancia de la Educación que existe para formar ciudadanos democráticos que sepan ejercer la ciudadanía cuando les llegue el momento. A veces el momento ocurre antes de los 18 años de edad, y eso señoras y señores, es lo que se llama pedagogía.

2.    Justificación
UN VOTO POR LA PAZ

Un voto por la paz es una lección que se da a los adictos a la guerra, a quienes se niegan a comprender que la historia de un país debería estar por encima de las armas y de la muerte. Entre ellos están los movimientos guerrilleros y paramilitares, y los políticos que están de acuerdo con sus actuaciones. Entre ellos están los militares que han equivocado el uso legítimo de la fuerza con la posibilidad de garantizar sus intereses personales por encima de la vida de los pobres, quienes por lo general son los que tienen que poner el pecho en esta guerra. Entre ellos están las personas que repiten discursos que promulgan la violencia sin que se hayan detenido a pensar en las razones que motivan estos discursos, que por lo general se relacionan con intereses económicos personales.  

Un voto por la paz es un llamado a la lucidez, al pensamiento, a la capacidad de los hombres para dialogar. Es una oportunidad de detener las balas para conversar sobre los efectos de la catástrofe y del hartazgo que nos produce tanta muerte. La paz es una oportunidad para la complejidad y la belleza de lo que significan nuestras creencias religiosas: amar a los enemigos: respetar y valorar la oportunidad de su existencia. Reconocernos en el enemigo, humanizarnos a través de él. Utilizar nuestra capacidad de odiar para descubrir que somos capaces de sobreponernos a esa emoción que llama a la muerte y que nos desgasta poco a poco, como individuos y como país.

Un voto por la paz es escuchar el susurro de la historia y del desarraigo; es pensar en lo que han tenido que soportar nuestros abuelos y nuestros padres, y sus abuelos y sus padres, y nuestros hijos y sus hijos; ya es hora de que nuestros nietos tengan la posibilidad de despojarse de esa carga atroz de lo que significa la venganza. Es la oportunidad de que los que han visto la guerra a través de la pantalla, piensen un poco en los que la han tenido que vivir en carne propia, algunos de ellos tan golpeados que fueron contagiados por ese impulso de la guerra de sobrevivir para contagiar con el odio y la venganza, a los que quedan vivos.

Un voto por la paz es resanarse, salvar la vida de alguien, advertir otros problemas para comenzar a buscar sus soluciones. Ya es hora de dejar de repetir la consigna de la muerte: “Viva la muerte. Abajo la inteligencia”, y proponer la contraria: Abajo la muerte. Viva la inteligencia; nos lo merecemos, nuestros hijos se lo merecen. 

Un voto por la paz es la posibilidad de que los gobernantes comprendan lo que sucede cuando las personas a quienes gobiernan, se ponen a pensar, porque proponemos que los altos presupuestos para la guerra pueden dedicarse a solucionar los problemas que impiden que haya paz, y que son el incendio aparente de la guerra: es una exigencia de que al fin comiencen a cumplirse los dictámenes del Estado Social de Derecho; es una exigencia para que se reconozca la dignidad de las personas; es la gran oportunidad de desandar y retomar otros caminos que nos permitan ser la gran nación que estábamos destinados a ser. 

.    A propósito de un marco legal:

Un país culto y educado no tendría por qué consultarse si prefiere la paz o la guerra; por tanto  validamos para nuestro ejercicio didáctico, otra de las acepciones de la palabra plebiscito, cuando refiere que es un apoyo masivo de un pueblo a una causa, aunque de la mano vaya el término jurídico, que en Colombia se asume como un mecanismo de participación ciudadana.

El artículo 40 de la Constitución de 1991 refiere el derecho que tiene todo ciudadano de participar en los asuntos políticos del país, y una de las formas de participar es a través del plebiscito que se encuentra cobijado en el artículo 103 de la Constitución de 1991, como parte de otros mecanismos de participación.

La Ley 134 de 1994 reglamenta estos mecanismos y  “establece las normas fundamentales por las que se regirá la participación democrática de las organizaciones civiles”. Esta ley en su artículo 7 señala que “el plebiscito es el pronunciamiento del pueblo convocado por el Presidente de la República, mediante el cual apoya o rechaza una determinada decisión del Ejecutivo”.

Sin embargo esta ley también señala que el plebiscito no se debe hacer a la par de otro tipo de elecciones. Interpretamos este dictamen de la ley en el sentido en el que debido a la politiquería podrían utilizarse dignas expectativas populares para hacer proselitismo político barato; sin embargo en la Escuela no se presentan esas prácticas enquistadas de la política tradicional, y por tanto se enaltece la importancia de la elección del Gobierno Escolar con una iniciativa juvenil que refresque la posibilidad del sufragio, y a la vez sirva de lección para las generaciones de la guerra que parecieran no querer vivir de otra manera. 

La ley 1622 del 2013 establece las disposiciones para la consolidación de la ciudadanía juvenil, y garantiza su ejercicio pleno en todos los ámbitos. Esta ley reconoce el liderazgo de los jóvenes en el desarrollo de nuestro país. En el artículo 3 esta ley señala que se debe “Garantizar la participación, concertación e incidencia de las y los jóvenes sobre decisiones que los afectan en los ámbitos social, económico, político, cultural y ambiental de la Nación”, y la ley no se puede quedar solo en el papel, se la debe asumir como una vivencia cotidiana para que aprendamos a respetarla y valorarla. Esta es una de las formas que tiene la Escuela de acercar al niño al concepto de Democracia Participativa. 

En su artículo 4 la ley establece que se debe “Posibilitar y propender el desarrollo de las capacidades, competencias individuales y colectivas desde el ejercicio de derechos y deberes orientados a la construcción de lo público”, y pensamos que uno de los bienes públicos que fortalece el concepto de democracia participativa, es la posibilidad de la Paz.

     Metodología:

Cada Plantel educativo es libre de desarrollar la iniciativa, pero imaginamos la elaboración de una activa campaña que apoye la paz frente a los discursos que apoyan a la guerra. Carteles, iniciativas musicales, artísticas, filosóficas, etc., que nos eduquen en la necesidad de comprender el sentido de la paz como soporte de una sociedad democrática que debe proponer un digno proyecto de nación.

Sin embargo estas ideas se refrendarán a través de un voto que se depositará en una urna o que se seleccionará en una pantalla porque en muchos colegios las elecciones se hacen ya de manera electrónica.

Nuestro objetivo entonces no es elaborar un tarjetón en el que se plantee la pregunta de si validamos o no los acuerdos que se logren durante los diálogos entre las FARC y el Gobierno, en La Habana… Pensamos que nuestra pregunta debe girar en torno  a la necesidad de reflexionar en las Escuelas de una manera transversal, interdisciplinaria y democrática, sobre las implicaciones de la guerra y las posibilidades de la paz. La pregunta que proponemos es un ejercicio didáctico que busca impactar en la visión de mundo de las comunidades educativas y se planteará con la idea de que los resultados SEAN UN MANDATO para todos los frentes en conflicto:


¿Está de acuerdo en ordenarle a todos los políticos y a todos los frentes de violencia que tiene nuestro país, que cesen las hostilidades y los enfrentamientos, y se sienten a dialogar hasta que logren llegar a acuerdos que nos permitan vivir en paz?

SI      NO


Estamos de acuerdo con Diana Uribe en que la paz permitiría que comenzáramos a ver los demás problemas que tiene nuestro país, y esto es grandioso porque podríamos al fin, empezar a resolverlos, y esto quizás nos permita con el tiempo, construir una nación digna y moderna.

Esperamos que cada plantel nos envíe un par de evidencias sobre el proceso para poder ofrecer a la comunidad política y académica un balance de esta iniciativa.

Es hora de hacer un alto en la Escuela. Cada uno de los maestros debe pensar en la coyuntura histórica de lo que implican los diálogos de paz. Es hora de recordarnos una vez más las implicaciones que tiene nuestra función social y política. Debemos educar y proponer Saber para lograr un país digno y en paz. Nuestra función consiste en hacerle resistencia al discurso de la muerte y convertirnos en defensores de la Democracia. Somos servidores de la Democracia, y diciéndolo con Unamuno, somos sus sumos sacerdotes, una de las partes visibles del Estado, y en Colombia esa es parte de la magia de la pedagogía: proponer que pensar es irse en contra de la naturalización de la guerra. Los maestros somos la resistencia a todos los procesos que violentan la dignidad y la democracia. Visite nuestro blog: www.mnemosinesantoto.blogspot.com    



Algunos referentes bibliográficos que podrían utilizar los docentes:

-          Gamboa Santiago (2014). La guerra y la paz. Debate: Bogotá. Es un bello ensayo sobre una provocación de Tolstoi.
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       García Ángel Antonio (2015). Breviario de la paz. Bogotá: IDARTES. Una de esas joyas publicadas como parte de Libro al viento.
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       Pineda Miyer (2016). La Escuela Vs el culto al asesino. En http://compartirpalabramaestra.org/columnas/la-escuela-vs-el-culto-al-asesino

-          Pacifista: un manifiesto contra la guerra. www. Pacifista.co Recomiendo los documentales sobre la relación del Arte y la Violencia.

-          Artículo 22 de la Constitución de 1991.  Es el epígrafe de toda iniciativa que busque hacerle comprender a los colombianos que merecemos un país en paz para luego ponernos a construir un país digno.
-          http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/ Todos los informes del CNMH permiten la sensibilización. A este respecto se puede comenzar por el informe BASTA YA! A la par del documental NO HUBO TIEMPO PARA LA TRISTEZA.
-          https://www.youtube.com/watch?v=_xJN_eKq0Ow es una entrevista a la historiadora Diana Uribe en la que expone sus opiniones sobre procesos de paz.
-          http://mnemosinesantoto.blogspot.com.co/2015/11/antes-de-arrancarlo-lealo.html Es la conclusión de un maestro sobre parte de un proyecto didáctico que buscaba reflexionar sobre la relación de la memoria y la ciudadanía.
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Toda bala es perdida Es un álbum de César López que vale la pena escuchar. Recomiendo especialmente la canción Los helicópteros: https://www.youtube.com/watch?v=7-spdO_PKsE



















[1] Idea producto del desarrollo de los proyectos de creación adelantados dentro del semillero de creación en Ciencias sociales MNEMÓSINE, que comienza su etapa de realización en el Colegio QUEBEC de la ciudad de Duitama (Boyacá) dirigido por el profesor MIYER FERNANDO PINEDA. Fecha de publicación en el blog mnemosinesantoto.blogspot.com (07 de febrero del 2016).

1 comentario:


  1. Me gusta este tipo de informacion, hace parte de lo que vivimos en nuestro dia a dia, muchas gracias, espero siga mejorando este blog que es de suma importancia para nuestro pais.
    http://mariachijuarezbogota.com/

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